martes, 11 de diciembre de 2012

Plumas, plumas y más plumas...

 

En la moda todo vuelve, como algunos hombres, y desde hace unos años las plumas son otra vez tendencia, en faldas, bolsos, camisetas, tocados y pendientes; hablando de esto último , hoy  os quiero presentar Cypraea, artesanía y joyería. Una firma muy original que elabora complementos como pendientes, pulseras y extensiones de pelo con plumas 100% naturales especialmente tratadas. Ya sabéis, los que me seguís, lo mucho que me gustan las plumas, pero lo que hacen Ana e Iria Búa, el alma de Cypraea, me fascina porque sus creaciones tienen un aire étnico que me encanta.




Cypraea nació este verano, después de unas vacaciones en Ibiza en las que Iria y Ana decidieron enfocar su creatividad hacia la artesanía con las plumas en vista del, cada vez, más complicado mercado laboral actual. Y, con talento y dedicación, han creado un producto único, hecho a mano, que supervisan personalmente desde el proceso de importación del material, hasta que llega a tus manos, deliciosamente presentado. Yo me he colado en su taller para verlas trabajar y aquí lo tenéis:

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

¿Qué os parece? Yo creo que son una opción fantástica a tener en cuenta para los regalos de estas fechas. Además, tal vez sea porque su inspiración nació cerca del mar y el sol, a mí estos pendientes y extensiones me huelen a verano y, aunque me los pongo ahora, con cualquier tipo de look ( porque tienen diseños étnicos y otros más elegantes y festivos) siempre que los veo me dan muy buen rollito.
Podéis ver todas sus creaciones y dónde estarán próximamente en Facebook. Aquí os dejo algunas imágenes de su catálogo:

 
 
 
 
 
También podéis seguirnos en Twitter (@La_Scriptgirl) y en nuestra página de Facebook.
Saludos!!!

lunes, 10 de diciembre de 2012

a Amelie le gusta...

Este fin de semana he vuelto a ver, por enésima vez, Amelie. Me apasiona esa película.




Los que la habéis visto seguro que recordáis la ingeniosa forma con la que el narrador de la película nos presenta a sus personajes: definiéndoles con una lista de cosas sencillas que les gustan y les disgustan. Y me ha parecido que estaría bien emularle para que conozcáis mejor a esta  script girl...

A mí, como a Amelie, me gusta mirar hacia atrás en la oscuridad en el cine y ver la cara de los espectadores, también me gusta descubrir los detalles que nadie más ve, de hecho, lo he convertido en mi profesión. Me gusta disfrutar de pequeños placeres, como pasear descalza por la hierba recién cortada, dejar que la salitre  se seque en mi piel para secuestrar un rato más el olor del mar, sentir el cosquilleo que provoca el aire caliente del secador en mi cuello, ordenar mi mesa de trabajo y colocar cada cosa en su sitio antes de empezar la jornada, leer revistas, recortar lo que me gusta y pegarlo en mi agenda, y una buena pelea de almohadas...




Sin embargo, odio el olor que se queda en los dedos tras pelar una naranja, el tacto del biquini mojado en la piel al salir del agua, que alguien que no conozco me mire fijamente y tener que dar dos besos a quien prefiero besar en los labios...

Y a vosotros ¿qué os gusta y qué os disgusta? Podríais hacer una lista y compartirla con nosotros ¿qué os parece? Me encantaría conocer vuestras filias y fobias ;)))


viernes, 7 de diciembre de 2012

Los Patios Cordobeses

Desde ayer, 6 de Diciembre de 2012, los patios cordobeses son Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. No sé cuántos de vosotros los conocéis, pero a mí me parecen increíbles y me alegra mucho que les hayan otorgado esta distinción, más que merecida.
Pasear por Córdoba y perderse en el camino entre los geranios, gitanillas o claveles que adornan las miles de macetas o latas, delicadamente colocadas en las paredes encaladas de los patios, es uno de los pequeños placeres que se deben disfrutar, al menos, una vez en la vida.
Si hay una época perfecta para pasear por Córdoba y sus patios es en el mes de mayo. Muchos patios se pueden visitar en otras épocas del año, ya que están siempre exquisitamente cuidados, y muchos de ellos están abiertos; pero en mayo, Córdoba florece en una explosión de olor y color irrepetible. De hecho, y desde los años treinta, durante la segunda y tercera semana, generalmente, del mes de mayo, se celebra un concurso de patios en el que los participantes abren, gratuitamente, sus patios para que puedan ser vistitados.  
Además, que para ello los cordobeses son únicos, la fiesta se completa con una verbena en San Basilio.




Y si puedo recomendaros un momento del día, será al atardecer, porque en ese momento el olor a jazmín y a azahar de los naranjos envuelve cada rincón de la cuidad y sus patios. Además, después de ver los patios, podemos quedarmos por la zona para recuperar fuerzas con un vinito y, por supuesto, un buen salmorejo.


 













El barrio más popular es el del Alcázar Viejo, entre el Alcázar y San Basilio, aunque también hay patios increíbles cerca de Santa Marina, San Lorenzo y la Magdalena. En los alrededores de la Mezquita y en el barrio de la judería están algunos de los patios más antiguos. Pero los más bonitos están, para mi gusto, en el Palacio de Viana. Doce patios, de estilos diferentes, conservados y cuidados maravillosamente. Estos patios son, sin ninguna duda, uno de los mis rincones favoritos de la ciudad.








Estas fotos pertenecen todas al patio de la Reja, prometo un post con más fotos de estos bonitos patios.
Pero, como no son mías, aún tengo que pedir permiso para publicarlas.

Saludos.


jueves, 6 de diciembre de 2012

regala Momentos

Se acercan las navidades y seguro que muchos de vosotros estáis pensando en qué regalar a aquellos que os importan, pero también es seguro, que a muchos os supone un problema pensar en comprar regalos y gastar dinero en el momento crítico que estamos viviendo.
Así que la idea de COCO-MAT y su Dream Box, me ha parecido una excelente idea para compartir con vosotros.


Estas Dream box nos recuerdan que se puede ser feliz con muy poco y están llenas de vales que regalan momentos, sensaciones o, en definitiva,  tiempo  ¿Y qué hay más valioso que regalarle a quien queremos, nuestro tiempo?  Hay vales por una guerra de almohadas, una cena a solas, un masaje, una siesta, un ataque de cosquillas... Y una sola norma: "¡no podrás decir que no!".
En las tiendas COCO-MAT tenéis estos sobres repletos de ideas al hacer una compra o por tan sólo 5 euros. 
Pero esta idea también puede serviros como inspiración y, si sois maños@s, podéis crear vuestros propios vales personalizados para vuestras personas especiales.
¿Qué regalarías tú? 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

tragedias fotografiadas

La fotografía publicada ayer por el New York Post ha despertado una polémica que no es nueva en el mundo de los foteros. Es lícito hacer una fotografía, y publicarla después claro, en vez de hacer lo imposible por socorrer al desafortunado protagonista? La foto recientemente publicada es esta:



Y capta el instante en el que un hombre, Ki Suk Han, es consciente de que está a punto de ser arrollado por el metro. Este hombre fue arrojado a la vía del tren en el transcurso de una pelea, instantes antes de que esta foto fuera tomada por el fotógrafo Umar Abbasi y, posteriormente murió en un hospital cercano. Tras la publicación de la instantánea, le han llovido tanto al periódico como al autor, una oleada de críticas por haber hecho una foto en vez de ayudar a que el hombre volviera al andén sano y salvo. Pero ¿pudo Umar Abbasi salvar la vida de Ki Suk Han?


El fotógrafo ha argumentado que todo sucedió muy rápido, "desde el momento en que oí los gritos hasta que chocó contra el hombre solo pasaron unos 22 segundos. El tren le golpeó antes de que yo pudiera llegar, nadie intentó sacarlo y me atormenta cuando pienso en ello. Cuando conseguí llegar encontré al pobre hombre retorcido como una muñeca de trapo". En ese andén había más gente, como dice el fotógrafo, gente que tampoco fue capaz de reaccionar hasta que ya fue demasiado tarde. Pero ¿qué habríamos hecho cada uno de nosotros si nos hubiéramos visto en esa circunstancia? ¿Habríamos sido capaces de acercarnos al hombre para subirlo de nuevo al andén? El único que parece haber salido indemne en este asunto es la persona que arrojó a este señor a las vías del tren. Nadie se acuerda de él a la hora de buscar verdugos o culpables...

Hace un par de años en el metro de Madrid, yo presencié una situación parecida volviendo a casa sobre la una de la madrugada. Dos hombres se peleaban en el andén hasta que uno de ellos cayó a la vía ensangrentado, en ese momento el otro huyó. Las pocas personas que estábamos en el andén empezamos a ser conscientes de que podíamos hacer algo en ese mismo momento, el momento en que el que cayó a las vías desapareció ante nuestros ojos. Hasta entonces, todos consideramos que era mejor no meternos en aquella pelea. Unos cuantos nos acercamos al andén, aquel hombre se movía, pudo levantarse torpemente... y allí seguíamos todos... mirando.

De repente algunos reaccionamos, y fuimos a buscar al vigilante de seguridad, para que hiciera lo que se hace en estos casos, no sé, avisar al conductor del metro, ayudar a ese hombre a salir de las vías, no sé... no sabíamos nada... El vigilante no nos hizo ni caso, de hecho había visto salir despavorido al otro y parecía de lo más tranquilo. Así que volvimos al andén... Aquel hombre subió sin más ayuda que los gritos que le animaban a que saliera rápido de las vías por si venía el metro, y también corrió como alma que lleva el diablo. No había pasado más de un minuto cuando llegó el tren, afortunadamente a esas horas la frecuencia entre los trenes es poca; pero cuando me senté en el vagón me di cuenta de que ese hombre podía haber muerto allí mismo sin que yo hubiera hecho nada, sólo porque me asustaba aún más que pudiera pasarme algo a mí. Y eso, supongo, es lo que nos mantuvo pasivos,  o casi, a todos los que allí estábamos. No sé si hubiera podido sentirme más rastrera de lo que me sentí si hubiera hecho fotos, la verdad. Cierto es, que no se me ocurrió, pero como no se me ocurrió hacer nada...

Toda esta polémica  me ha hecho recordar la que sembró la foto con la que Kevin Carter ganó el premio Pulitzer en 1994, seguro que muchos os acordáis. En la imagen se ve a un niño, completamente desnutrido, agachado en la tierra y vigilado muy de cerca por un buitre.


Impresionante, sin duda. Desde el momento en el que el New York Times publicó la foto, al fotógrafo se le comparó con un segundo buitre por haber apretado el disparador de la cámara en vez de correr hacia el niño y salvarlo del animal. De hecho, cuando Carter se suicidó poco después de recoger el Pulitzer, se llegó a afirmar que lo hacía por no haber podido soportar el sentimiento de culpa, al no haber hecho nada por salvar la vida de este pequeño. Pero la realidad no es esa.

La realidad de esta foto es la siguiente: la foto se hizo en 1993 al sur de Sudán, en un lugar masacrado por la hambruna y la guerra, más concretamente de un poblado de la ONU al que las familias acudían en busca de ayuda humanitaria y huyendo de los combates y el hambre. Carter plasmó en esta foto, un pedacito recortado de aquella realidad, que dió lugar a equívocos. La lectura que se dió de la foto es la de una niña moribunda acechada por un buitre que espera su turno, ya me entendéis. Pero en realidad se trata de un niño que se alejó a una zona destinada a las defecaciones y el buitre estaba por allí cerca porque lo que esperaba era su escatológica ración diaria. Tal vez la foto sea equívoca, y por ello se acusó al fotógrafo de haber hecho la instantánea, en vez de espantar a aquel buitre que iba a acabar con la pequeña. Pero, aunque ahora sabemos que no había motivos para espantar al buitre, es más, sabemos que Carter esperó 20min. a que el buitre entrara en el plano para hacer la foto, ¿cambia algo esto? Se le acusó de no salvar una vida por una fotografía, pero ¿acaso esta fotografía no ha salvado más vidas? ¿no ha sido gracias a esta foto que todos volvimos la vista a Sudán y nos dimos cuenta de lo que allí, y en otros lugares de África, estaba sucediendo? ¿acaso es mejor vivir al margen de esa realidad, porque si nadie nos la enseña podemos seguir fingiendo que no existe...? A veces creo, que lo que molesta, es que se nos enseñe, así sin paños calientes, lo que estamos haciendo entre todos con la otra mitad del mundo, criticamos a Carter por no salvar a una niña, por la que nosotros tampoco hacíamos nada, al menos hasta que él nos enseñó su realidad...

Y, del mismo modo, creo que la foto del metro se critica, en parte, porque es mejor criticar a quién no hizo nada, que reconocer y aceptar sin remordimientos que, tal vez, nosotros tampoco lo habríamos hecho.

martes, 4 de diciembre de 2012

lunes, 3 de diciembre de 2012

con mucha pluma

Hace ya alguna temporada que las plumas han entrado con fuerza en nuestros estilimos: camisetas, colgantes, faldas, bolsos, pendientes,...
A mí me encantan, me parecen originales, elegantes, divertidas, y además, creo que me dan suerte...
He estado buscando un bolso de plumas negro, me parece que es un complemento ideal para un look de fiesta, ahora que se acercan las fiestas navideñas, o para dar un toque elegante a un outfit más casual. El año pasado había algunos en Zara, Asos o Bershka; este año sólo lo he encontrado en Bershka, (no he encontrado la foto del bolso, disculpad) cuesta 25,95 euros, pero tiene un motivo decorativo de brillantes, que no me gustaron demasiado, así que pensé en comprarme una cartera de mano bonita y sencilla y unas plumas y hacerlo yo misma.
Este es de Asos:
Para hacer nuestro propio clutch de plumas necesitaremos:

Un bolso de mano o cartera.
Plumas.
Pegamento textil.
Aguja, hilo y tijeras.

Opcional:

Anilla metálica.
Pulsera plateada.
Cuentas de calaveras.
Cordón de cuero.
Una chafa metálica grande.



Lo primero que haremos es tomar la medida de la extensión de las tiras de plumas y la altura a la que queremos colocarlas. Yo, por el tamaño del bolso y la longitud de las plumas, voy a colocar dos tiras de plumas, una a mitad de la cartera y otra a la altura de la costura de la cremallera del mismo, para poder disimular bien el hilo.
Una vez tenemos la posición marcada, cosemos la tira inferior. Primero los bordes, intentando que quede lo más ajustada posible a la costura del propio bolso, así será apenas imperceptible y luego damos unas puntadas a lo largo del bolso.



Luego cosemos la tira superior del mismo modo que la primera, primero los extremos coincidiendo con la costura del propio bolso y luego longitudinalmente. En este caso, y como la tira va a quedar a la vista, trataremos de coser  de una forma lo más discreta posible para evitar que se vea el hilo. Para ello podemos aprovechar la propia costura que remata el bolso y lo une a la cremallera, así nuestro hilvanado pasará desapercibido.


Y este es el resultado:



 El bolso que compré tenía un remate de cuero unido a la cremallera para poder abrirlo cómodamente, pero no me convencía del todo. Pensé que sería mejor poner una tira más larga que permitiera coger el bolso sin tener que agarrarlo por las plumas constantemente, y así evitar que se puedan estropear con el uso, pero no me decidía por una opción, así que hice dos. Ya me diréis cúal os gusta más.

Para la primera opción busqué entre mis pulseras y escogí una plateada, igual que la cremallera del bolso. Eliminé el cierre de la cremallera y lo sustituí por la anilla metálica a la que, previamente le había unido la pulsera.





Para hacer la otra opción corté tres tiras de cuero negro del mismo tamaño y las trencé, luego las pegué con un pegamento para cuero extrafuerte, ojo algunos pegamentos extrafuertes queman el cuero, formando un círculo.Hice un enganche con la ayuda de la chafa y, junto con una anilla metálica, lo uní a la cremallera.



Cuál de las dos opciones os gusta más? Yo creo que me quedo con la opción de la pulsera plateada; me parece más original, pero como no estoy segura del todo, he dejado a mano la segunda opción.

Al ver el bolso terminado pensé en ponerle algún adorno en la tira superior de las plumas. Busqué entre las cuentas que utilizo para hacer mis pulseras y encontré estas catrinas. Cómo os gusta más? Con o sin ellas?



Las catrinas las cosí a la tela que une las plumas y listo.
Yo creo que pudiendo hacer el bolso nosotros a nuestro gusto, no merece la pena comprarlo; además la cartera me costó 5,95 euros y las plumas 8 euros, porque son bastante espesas. El resto del material ya lo tenía, así que me ha salido bastante barato el caprichito. Además con las plumas que me han sobrado creo que me voy a hacer unos pendientes para aprovecharlo bien todo. Animaros a hacerlo!!!

Espero vuestra opinión sobre las asas!!!
Saludos